Yo lo limpio

La carrera por los limpiadores aromáticos, donde Fabuloso encabeza, sucede a la par de la de limpieza profunda donde Pinol lleva la delantera. ¿Cómo traduce esto el consumidor de la tiendita?: “Don Pepe me da un pinol y un fabuloso”.

Aprovechando este fenómeno AlEn lanza Pinol Aromas que busca reemplazar a Fabuloso en el comportamiento de compra retando las narrativas evasivas de la categoría al visibilizar las tareas de limpieza y resaltar su valor.

Una narrativa de reconocimiento no sería suficiente, necesitábamos que la ama de casa supiera que vemos todo el trabajo que realiza y que eso la posiciona como una persona valiosa. 

Para lograrlo creamos una estrategia que invita a todos los miembros de la sociedad a participar de las tareas de limpieza. Con el fin de que experimenten, al menos en una ocasión, una participación más completa de la limpieza y valoren más las tareas que implica y sus ejecutoras. 

Bajo el concepto de YO LO LIMPIO, creamos una voz de acción que expresa el honor y la iniciativa individual de limpiar. Dejamos de lado la idea de que limpiar es un trabajo sucio y que nadie quiere hacer, para plantearlo como una acción simbólica, donde el individuo que toma la iniciativa de limpiar es quién debe sentirse orgulloso y digno de reconocimiento 

El cierre: LIMPIEMOS EL NOMBRE DE LA LIMPIEZA, nos ofrece el llamado a la acción que invita a nuestras protagonistas a propagar la historia, su historia mientras apoyamos el mensaje de elementos gráficos consecuentes: la mano alzada como señal de involucramiento y la estética activista inspirada en el trabajo gráfico de la hermana Corita Kent que nos proporcionaron equilibrio entre el mensaje positivo y la urgencia de tomar acción.

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